Lo que pueden hacer los padres para que nuestras escuelas y jardines infantiles jueguen

Lo que pueden hacer los padres para que nuestras escuelas y jardines infantiles jueguen

  • Evalúa el juego en el jardín de infantes o preescolar de tu hijo.
  • Ofrécete como voluntario en el salón de clases para ver cómo los estudiantes pasan su tiempo.
  • Trabaja para que se incluya más tiempo de juego en el aula.
  • Habla con otros padres: ¿Qué tan importante es el juego para ellos? ¿Qué piensan de la cantidad de tiempo que los niños tienen para jugar?
  • Pídele a los maestros copias de los estándares de aprendizaje. Pregúntales qué tipo de actividades puedes hacer en la casa para promover el desarrollo de tu hijo en estas áreas.
  • Cultiva una mejor comprensión del juego abierto dirigido por niños.
  • Recopila materiales que fomenten el juego abierto, incluyendo cartones de huevos, envases de margarina, botones, etc.
  • Preséntalos como "juguetes" a tus hijos y mira a ver qué sucede. (Clasificación, apilamiento, etc.)
  • Evita la tentación de corregir las elecciones hechas. En cambio, si debes o tienes que intervenir, pregunta: "¿Qué pasaría si ..." “¿Puedes hacer que esto suceda?"

¿Están tus hijos jugando en la escuela? Claro que hay recreo, pero ¿tienen oportunidades para juegos abiertos que sean dirigidos por los niños? Cuando el juego es dirigido por el niño es el quien determina como jugar y qué hacer. El que el juego sea abierto significa que se presta a la improvisación. El juego abierto dirigido por niños es un juego divertido y sin un propósito obvio ni un resultado específico. ¿Se le permite a tus hijos hacer esto en sus salones de preescolar o kindergarten?

Si no, ¿qué puedes hacer tu al respecto?

Primero, seamos claros por qué este tipo juego es tan importante para el desarrollo de los niños.

Un informe clínico reciente de la Academia Americana de Pediatría reveló que el juego estimula el desarrollo cerebral saludable, se asocia con respuestas de menor estrés y apoya el lenguaje, las matemáticas y las habilidades sociales.

Jugar al aire libre con movimientos vigorosos puede promover un peso saludable y un buen estado cardiovascular. ¿No son estas cosas que queremos para los niños en las aulas de la primera infancia? Cuando a los niños no se les permite jugar, les negamos el desarrollo y el aprendizaje.

Entonces, ¿por qué las escuelas limitan a los niños y no les permiten seguir jugando para aumentar su creatividad y mejorar su aprendizaje? Las escuelas y el sistema educativo a nivel más amplio han adoptado estándares académicos que describen lo que los niños deben saber y poder hacer a ciertas edades o al final de ciertos grados. Por una variedad de razones, por ejemplo, financiación gubernamental, las escuelas están muy centradas en alcanzar ciertos niveles en las pruebas estandarizadas. Según se mide por las pruebas estandarizadas de rendimiento, las habilidades de lectura, matemáticas y ciencias de los niños se informan al público.

Pero esta no es la forma en que tiene que ser. Los maestros pueden permitir que los niños jueguen y aún así prestar atención a qué tan bien están aprendiendo en comparación con un proceso de evaluación basado en estándares. He aquí por qué: primero, cuando digo que los niños deben jugar en la escuela, eso no significa que no haya tiempo para actividades dirigidas por el maestro donde se introduce nuevo contenido y se trabajan las habilidades específicas. En segundo lugar, el juego dirigido por niños no significa que todo se permite. Los maestros pueden modificar las experiencias de juego abierto y dirigidas por los niños para evaluar mejor a los niños, brindar oportunidades para practicar nuevas habilidades y brindar experiencias que mejoren el aprendizaje. Tercero, los maestros pueden usar un enfoque de aprendizaje basado en el juego para ayudar en el descubrimiento, la investigación y la resolución de programas.

Aquí te ofrecemos tres sugerencias sobre cómo los padres pueden ayudar a los maestros a incorporar el aprendizaje basado en el juego en sus lecciones:

  1. Entiende cuánto tiempo se le da realmente a los niños para el juego abierto y responde de manera apropiada. Pídele al maestro de tu hijo una copia de su horario diario. Busca cuánto tiempo está realmente "dirigido por los niños". Si se dedica menos de un cuarto del día a que los niños participen en actividades por su cuenta, considera plantear el problema al maestro.
  2. Trabaja para que se incluya más juego en el aula. Averigua qué tipo de actividades la escuela considera más importantes que el juego abierto y dirigido por niños. Prepárate para abordar eso en una conversación con el maestro o principal. Respetuosamente, y con una mente abierta, explora con ellos las posibilidades de hacer ajustes al horario.
  3. En casa, cultiva el amor por un juego más enriquecedor y profundo con tus hijos. Practica lo que predicas. Asegúrate de que tus hijos tengan espacio, tiempo y materiales simples para jugar de forma abierta. Mira a tus hijos jugar. Felicítalos por el juego creativo y muestra interés y emoción por lo que han creado o en un evento de juego dramático. Juega con ellos, agrega tus propias contribuciones y modela las características de un juego más profundo. Deja que se aburran por no tener acceso a pantallas. El aburrimiento significa que están al borde del juego creativo.

Finalmente, lee sobre por qué el juego es una parte importante del desarrollo infantil. Aquí te compartimos dos artículos útiles:

    • Evalúa el juego en el jardín de infantes o preescolar de tu hijo.
    • Ofrécete como voluntario en el salón de clases para ver cómo los estudiantes pasan su tiempo.
    • Trabaja para que se incluya más tiempo de juego en el aula.
    • Habla con otros padres: ¿Qué tan importante es el juego para ellos? ¿Qué piensan de la cantidad de tiempo que los niños tienen para jugar?
    • Pídele a los maestros copias de los estándares de aprendizaje. Pregúntales qué tipo de actividades puedes hacer en la casa para promover el desarrollo de tu hijo en estas áreas.
    • Cultiva una mejor comprensión del juego abierto dirigido por niños.
    • Recopila materiales que fomenten el juego abierto, incluyendo cartones de huevos, envases de margarina, botones, etc.
    • Preséntalos como "juguetes" a tus hijos y mira a ver qué sucede. (Clasificación, apilamiento, etc.)
    • Evita la tentación de corregir las elecciones hechas. En cambio, si debes o tienes que intervenir, pregunta: "¿Qué pasaría si ..." “¿Puedes hacer que esto suceda?"

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